ShareThis

jueves, 15 de septiembre de 2016

A por la enfermera!


https://pixabay.com/es/estr%C3%A9s-persona-hombre-la-figura-540820/


Llevo 17 años trabajando en hospital. Casi siempre en Medicina Interna. Los últimos cuatro años con una reducción de jornada para poder cuidar de mis niños. Me gusta mi trabajo y siempre he disfrutado con ello. Soy interina y una de las 20.000 afectadas por la suspensión de la Ope de CyL.

Hace unos años cambió la Dirección de Enfermería. Y desde entonces, han ido sustituyendo a las Supervisoras. La mía lleva poco, y todas las nuevas tienen la misma política, exigida por la Dirección:

“aprieta al personal, que necesitan mano dura y que les metan en cintura”.



Desde entonces, el trabajo es un infierno.
A destajo, sin descanso.
Si te pillan sentada ya te están abroncando.
No puedes olvidarte de nada.


El otro día me llamó la super. Ya de malos modos.
.- Oye tu, ven para acá.
Y fui, porque aquí impera la ley del miedo. Y acabé llorando. No me preguntó mi versión. No me llamó para saber más, sino para acusarme directamente de no haber administrado un tratamiento porque observó que yo no lo había registrado y “lo que no está escrito, no está hecho”. Incluso trató de aterrorizarme con terribles consecuencias por mis supuestos actos.
Entre lágrimas y sollozos le juré que había administrado el fármaco, pero que cuando lo puse, noté que el paciente no se encontraba bien y me lié tomándole la tensión, la saturación y la temperatura. Que estuve un rato hablando con él y que luego registré todo en la historia. Bueno, solo el episodio, que con la carga de trabajo que llevo, olvidé firmar que había puesto el tratamiento. Parece que ahora, todo es imperdonable.
Unos días más tarde, comprobé que uno de mis pacientes, recientemente trasplantado de corazón, presentó síntomas de taquicardia. Como tenía pautado ventolín en aerosol y este tratamiento da taquicardia, decidí no administrarlo. Lo registré convenientemente y lo notifiqué a su médico. Mi super casi me devora. Mis compañeras me miraron como si yo estuviera infectada por ébola. Cuando el paciente acabó en la uci por la taquicardia, nadie me agradeció nada ni me pidieron disculpas . Si le hubiera administrado el fármaco, quizá no lo hubiera contado. Sin embargo, no me tomaron en serio, me miraban como si me hubiera salvado la suerte.
Incidentes como este, mellan la seguridad profesional. Sientes que nadie va a apoyarte si algo pasa. Estás sola. Ni tus compañeros hacen piña ya. Da miedo tomar decisiones, o no tomarlas, ya no sabe una qué hacer.



https://pixabay.com/es/chica-ni%C3%B1o-cara-toallas-639316/
Derechos de imagen: pixabay.com
Una mañana entró en la zona del control un especialista para usar el baño. Cuando salió me pidió una toalla. Como yo estaba muy liada poniendo la medicación, le indiqué con educación que la cogiera del carro de la ropa, que estaba en el pasillo. El galeno fue por ella sin un signo de haberse molestado, pero tras él entró la super y…¡CASI ME COME!.
.- Pero ¿tú quién te has creído que eres? Si te pide un médico una toalla, la traes tu, no le mandas a por ella.
Y se me ocurre que podía haberle pedido que preparara él los tratamientos mientras yo iba a por la toalla, el café y un abanico. Pero para tener conforme a la supervisora, porque el facultativo, me consta,  no se quejó en ningún momento.


Días más tarde tuvimos un paciente con fuertes jaquecas. El día del ingreso no tenía tratamiento para ello. Cuando me llamó al timbre y me lo explicó, quise ayudarle. Total, llevaba tiempo tomando ibuprofeno en su casa, le iba bien y necesitaba uno. ¡Un ibuprofeno!, que se lo compra él sin receta en cualquier farmacia. Pero está en el hospital y con otras patologías. No lo tiene pautado y ya me estoy temiendo que me la voy a ganar, pase lo que pase.
Llamo a su médico. Me cuenta que va a entrar en quirófano y no puede subir a pautarlo, que se lo vaya dando. Mi compañera me dice que ni se me ocurra, que ahora me pueden empapelar por una cosa así y que la super me está buscando las vueltas. Y yo, con miedo. ¿Qué hago? es que no le puedo dejar así, en un ¡AY! y viendo que como profesional, voy a quedar fatal delante del paciente. Pero él es lo primero. Aunque el sueldo que da de comer a mis hijos, la profesión que me convierte en una mujer independiente….también son importantes. ¿Qué hago???
Voy a la habitación.
.- No tiene usted prescrito en el tratamiento ningún analgésico. He llamado al médico y está ocupado,  tardará en subir. Pero legalmente, no puedo administrarlo hasta que no venga y se lo paute. No puedo dárselo.
.- Me he traido algunos de casa. ¿puedo tomar uno de los míos? .- pregunta
.- Haga lo que le parezca mejor. Yo haría lo mismo.- respondo.


El caso es que, haga lo que haga, decida lo que decida, ya tengo un nudo en la garganta porque seguro, seguro, que volveré a escuchar el tan temido
.- Oye tu! ¡Ven para acá un momento!
Y ¿Qué han conseguido?.
     He perdido el gusto por el trabajo. Acabo derrotada, deprimida y asustada, haciendo un balance angustiado de todo lo que he podido hacer bien o mal, durante la jornada.


    He estado muy tensa y quizá consecuencia de ello, hubo un día que me encontraba especialmente mal. Me dolía la cabeza y me sentía mareada. Estaba de noche y me costaba concentrarme. Aguantaba y aguantaba, pero no estaba en condiciones de trabajar. Mucho menos según están las cosas. Al salir, decidí acudir al Centro de Salud, al Servicio de Urgencias, para que me dieran algo. Allí me atendieron bien. La doctora que me trató me aconsejó que acudiera a mi médico de cabecera, que tras valorarme, decidió darme la baja.


Llevo cinco años con reducción de jornada. Hago la mitad de horas y percibo la mitad del sueldo, pero trabajo jornadas enteras, de 8 a 3, de 3 a 22 y de 22 a 8. Si cojo una baja, me descuentan en nómina (razón por la que uno solo coge la baja cuando toca trabajar y no puedes porque estás enfermo y no cuando estás de descanso). Pues cuando cogí el alta descubrí
¿¿¿QUE DEBÍA HORAS????
Sí, debía jornada y tendría que recuperarla al incorporarme. ¿por qué? Fácil. Trabajo jornadas enteras, pero si estoy enferma, me cuentan como reducidas.
Esto va pareciendo una persecución en toda regla. Resulta que si enfermo, me descuentan nómina y además, cuando me repongo, tengo que recuperar la mitad de lo no trabajado.


Al final quedan: la satisfacción cuando sabes que con tu trabajo has contribuido a la mejora y bienestar de algún paciente o su familia, la vocación y la ilusión por la profesión, la seguridad de ser útil e independiente, el apoyo incondicional de la familia y de los verdaderos amigos  y ser capaz de sacar adelante a tu familia.
Aunque te lo pongan muy, pero que muy difícil.

 

jueves, 1 de septiembre de 2016

Escuchar, observar, comprender…



Historia cedida por anónimo

No soy profesional del ámbito sanitario, pero mi bagaje vital me ha llevado a entrar en contacto durante años con los profesionales que en este campo desarrollan su trabajo.

Es obvia la diferencia entre estar trabajando en un Hospital, Centro de Salud… que estar acompañando a un familiar enfermo, con todo lo que ello implica y sin delegar responsabilidades hacia la persona trabajadora. Algo tenemos todos en común, y es que deseamos lo mejor para el paciente, seamos o no parte del engranaje sanitario.

Durante este tiempo de contacto con el sistema sanitario, me he encontrado un amplio espectro de personas. No siempre puedes ver lo que pasa a tu alrededor, es con el tiempo cuando haces el ejercicio añadido de observar cómo es la vida dentro del lugar en el que estás y donde te ha tocado convivir; qué hacen, qué dicen, cómo se comportan, cómo reaccionan frente a los dramas que suceden a su alrededor...
http://nebula.wsimg.com/74d80479774073bd2ff002b471fe133e?AccessKeyId=86B0F10CEF9F7B93395D&disposition=0&alloworigin=1
http://nebula.wsimg.com/

Como se pueden imaginar, dentro de esta amalgama de personas se ven diversas formas de comportamientos y también de expresiones. En lo tocante al personal sanitario responden al desarrollo diario de un trabajo complicado, duro, en ocasiones pagado con desprecios, malos modos y exigencias desafortunadas. Porque un trabajo que suponga contacto directo con personas es siempre difícil y en ocasiones frustrante.

Lo que más he echado en falta es la escasa capacidad de escucha que tenemos los seres humanos, la falta de empatía y el poco cuidado con que, a veces, se dicen palabras y frases que en un momento dado pueden sumirte en el más absoluto desaliento, en vez de apaciguar o levantar el ánimo.

           “No lloren aquí, que estamos trabajando”.

           “¿Traes al paciente para quedarlo aquí e irte de puente?”

           “Total, no le quedará más de un año…”

           “No te preocupes esto se pasa”

           “No cruces las piernas es malo para la circulación”

           “No estés todo el tiempo de pie, porque no llegas a la noche”…

           “Date un paseo que no se va a ir corriendo de la cama”

Juzguen si vale la pena escuchar, observar y comprender lo que se dice en determinado momento, piensen en ponerse en lugar del paciente y su familia. ¿Qué les gustaría oír? y sin embargo ¿qué es lo que se suele decir?.
Gracias a todos los que han dicho frases afortunadas y no tan afortunadas, porque de todo se aprende, pero sobre todo gracias a los que se pararon a escuchar, miraron a los ojos e incluso tocaron. Con buena intención y un poco de paciencia, se pueden abrir las puertas del cielo, para abrir las del infierno no hay que esmerarse demasiado.    


Puede interesarte:
https://ticsyformacion.com/2016/07/25/10-frases-de-un-mal-jefe-infografia-infographic-rrhh/
Alfredo Vela https://ticsyformacion.com/
    

lunes, 18 de julio de 2016

Lo hecho hasta hoy

El tiempo que dedico al blog:
Pienso en el blog cada día. Varias veces al día. A veces porque busco temática, a veces porque al leer algo, me motiva a escribir. Otras veces, las más, las ganas de escribir surgen al escuchar o vivir la rutina del día a día. Estoy trabajando, algo sucede a mi alrededor, a alguien cercano, o lo veo o lo vivo y pienso...esto merece una entrada. Y a partir de ahí, mi cabeza rula ¿Cómo lo enfoco? ¿qué es lo realmente importante? ¿Qué quiero transmitir? ¿Qué quiero que sienta quien me lea? ...
Sin embargo, al final empleo entre una y dos horas a escribir la entrada, aunque pensar, investigar, constatar, confirmar y/o buscar más información sobre ella…. me lleva ratitos (entre 30´y un par de horas) de varios días (dos, tres días por semana).
Cada entrada es única. Las hay que surgen como idea fácil y escribirlas me lleva mucho esfuerzo y acabo teniéndola en la cabeza toda la semana (Tiempo de relevo no es continuidad de cuidados). Sin embargo otras surgen fácil y fluye escribirlas (Azafata, camarera, secretaria, enfermera).
Cuando escribo, lo hago en el ordenador. Bien en drive o en blogger, donde la dejo como borrador (tengo al menos tres así). Cuando se acerca el día de la publicación y con lo que he ampliado, modifico, releo, cambio el formato… depende de la entrada, pero algunas las retoco una sola vez y otras veinticinco. Estas últimas incluso las puedo llegar a someter al filtro y valoración de alguien de mi confianza (sobre todo mi madre, ajena a la profesión pero mujer culta y ávida lectora que no se calla ni un solo reproche si ve algún fallo por nimio que sea).
Suelo publicar cada 15 días como norma autoimpuesta, aunque es un mínimo que en ocasiones supero y otras muchas me cuesta llegar.
Generalmente me lleva más tiempo buscar fotos, imágenes, vídeos, gifs, o fabricarlos yo misma, que la propia entrada.
Temática e inspiración:
Publico entradas tipo relatos cortos. En torno a la enfermería.
Muchos autobiográficos (Mi primera experiencia trabajando), también fruto de conversaciones (¿Miedo en el trabajo?), puestas en común (¿Tienen aquí uno de mi pueblo ingresado?), observación de la realidad (Salud laboral ¿tiene prioridad?), noticias o sucesos que puedo investigar personalmente (Intoxicados por atender intoxicados).
Sobre el día a día, laboral, social, profesional, formativo o familiar de l@s enfermer@s.
A veces con moraleja, para hacer pensar a la audiencia y ver si llegan a mis mismas conclusiones o aportan un punto de vista diferente (Y tu ¿Cómo das las pastillas?). Otras veces son reivindicativos. Expongo una situación cotidiana controvertida para explorar qué piensa el público. Trato de hacerlo lo más aséptico posible en cuanto a opinión personal, pero tratando de transmitir siempre alguna emoción que provoque reacción en el público (Entonces ¿A quién hago caso?). También escribo post informativos, ilustrando lo que se debe o no hacer en determinados casos, o exponiéndolo a juicio del lector (Dale masaje cardíaco tu, rápido!). Cualquier cosa que me parezca digna de mención, de someter a juicio o de información compartible.
Interacciones!!!!
Cuántas y de cuán distintos modos.
Reales, en mi día a día, jerarquías superiores han tratado de convencerme de lo que debo y no debo escribir. (me han ordenado que retirara alguna entrada o me han advertido que escribir sobre determinados temas era violar la intimidad y el secreto profesional). (Lo que no está escrito, no está hecho) Es algo que vigilo mucho y con mucho celo. Hasta ahora, ningún argumento en contra me ha convencido. Sin embargo, me ha supuesto un refuerzo positivo para seguir adelante, porque no tengo el convencimiento de que mi blog tenga tanta relevancia. Más bien es mi pequeño espacio, humilde y personal, donde me expreso como soy.
También han tratado de adueñarse y manipular mi blog. (Diciendo qué debo escribir y cómo) En este sentido estoy abierta y soy flexible cuando me hacen propuestas. Si alguien quiere escribir, debe hacerlo reconociendo su identidad y autoría. No asumo como propias historias de otros, mucho menos si lo que dicen es contrario a mi filosofía. En caso de que asuman su autoría, el contenido puede no ser afín a mi línea de pensamiento. En todo caso, revisamos el texto juntos
En dos ocasiones han tratado de manipularme a través del blog. (apelando a lo psicológico con frases como ¡Qué decepción! ¡Ahora nunca podré confiar en ti!...) (¿Supervisora yo?Tengo la conciencia tranquila y sé que no he violado ningún acuerdo ni código de amistad/lealtad ni legal.
Estas interacciones reales suelen ser muy frecuentes a nivel laboral. En escasas ocasiones a nivel personal, aunque una vez me paró una compañera de trabajo. En estos casos, a los colegas les sorprende que dediques tu tiempo a algo así.
Interacciones virtuales: En general suelen comentar o ponerse en contacto conmigo otros profesionales de enfermería, que se sienten identificados con lo que leen o que opinan de forma diferente. La mayor parte de las veces me animan a seguir y dicen que el blog les entretiene y les divierte. En otras ocasiones, se establece un debate sobre la situación que describo y sus consecuencias. Rara vez, aunque también me ocurre, llegan lectores enfadados con el mundo que se desahogan en mi espacio. En estos casos y en otro muy puntual, en el que una persona me agredió verbalmente con sus comentarios referidos a mi familia, no los he publicado. Sobre todo si me altera leerlos. Por esa razón ahora los modero.
    La mayor parte de las interacciones son en el propio blog, también en Facebook, Twitter y Google+. Escasamente en linkedin o en otros entornos, como foros u otras redes.
    Procuro responderlas a todas, aunque es difícil, porque aunque me encanta mi blog, dedicarle tiempo etc… no estoy dispuesta a sacrificar mi vida real y mi familia más de lo estrictamente necesario. Y eso a veces, obliga a sacrificar el tiempo del blog. Es un equilibrio difícil, mi prioridad está en el tú a tú y el contacto directo con las personas.
Entradas:
    Más de 90 en 5 años
    Comencé el blog el día 1 de noviembre de 2011 y empecé hablando de mis propias experiencias: Las que me marcaron por emotivas o estresantes (Urgencias: Fuegos artificiales, Primer día en medicina interna….), las que me parecieron injustas y se mantienen en el tiempo (Soy enfermera Satélite, roting, volante, de pool…), Sucesos que ocurren a mi alrededor y que se repiten demasiado, y considero necesario avisar para modificar conductas (Cambio: Adaptarse, rebelarse o resignarse), Anécdotas sin más (Pérdida de masa encefálica….)
Pero sobre todo me gustan, me llevan más tiempo, cuido mucho más y son el motivo de mi blog, entradas del tipo “realidad enfermera”:
etc...
    También me gusta revisar las entradas antiguas. Comprobar que las imágenes, los vídeos, el contenido multimedia siguen funcionando, que los enlaces no se hayan roto… Y releo y si veo alguna errata o me parece desfasado o mal redactado, voy modificando y “creo” que mejorando.


sábado, 16 de julio de 2016

Un duro comienzo

     
https://pixabay.com/es/lucha-pu%C3%B1o-el-poder-propaganda-1297619/
        Por fin soy enfermera, pero acabo de terminar y no encuentro dónde ejercer. Estoy planteándome salir del país. Tengo muchas ganas de trabajar y poner en práctica todo lo que he aprendido, pero también me da respeto salir fuera. Me gustaría quedarme. La familia tira mucho. Aceptaría cualquier empleo que me saliera. Incluso he echado el currículum en el supermercado.
      Me llega una oferta de una fábrica. Ya me han dicho que en las privadas la vida es dura: mal pagados y que curras como un negro. Pero no me importa. Me hace muchísima ilusión. Cruzo los dedos y respondo a la oferta. 
      Dice: "8 horas diarias, sueldo y descansos según convenio".
      No tengo otra cosa. Para empezar, prefiero hacer enfermería que acabar de reponedora en el super como algunas de mis compañeras. 
      Voy a la entrevista supernerviosa, pero creo que lo he hecho bien, porque...
                                 ¡Consigo el empleo!.
      El jefe y entrevistador me explica qué tengo que hacer, me presenta a mis compañeras y.... ¡A mí, todo me parece estupendo!. Estoy entusiasmada y nerviosa. No firmaré hoy el contrato porque, dice mi jefe que no me preocupe, los contratos los llevan en la asesoría, pero que en cuanto lo tenga, me avisa.
......
Han pasado 12 días desde que empecé a trabajar. No es que me queje, pero estoy preocupada. Aún no tengo contrato y estoy haciendo más horas de las convenidas. He llamado dos veces al jefe, pero no quiero ser pesada.

      .- Disculpa que te moleste, es que ha pasado una semana y aún no me has avisado para firmar el contrato.
      .- Si, ya, ya sé, si estoy en ello. Es que los de la Asesoría son muy pesados. Pero tú no te preocupes que ya te avisaré. si yo soy el más interesado!!
....... Tres días después.....
      .- Perdona que te moleste, soy yo otra vez. Es que, como no me has dicho nada del contrato...
     .- Que sí, mujer, pero qué desconfiada eres!. Que estoy en ello, tú tranquila, que cobrar vas a cobrar. En unos días te llamo y lo tienes.
....... Tres días después.....
      .- Perdona que te moleste. Es por lo de mi contrato...
     .- Que ya te he dicho que te lo voy a dar! Vaya manía te ha entrado con el contrato! ¡Mejor harías en ocuparte del trabajo, que no necesitas el contrato para nada y ya te he dicho que te lo voy a dar, que estés tranquila!...
      .- Ya, si no es por desconfianza, es que estoy haciendo más horas de las que acordamos....
     .- Que sí, desconfiada, que sí!. Que estoy en ello, que cobrar vas a cobrar lo que haga falta.


     
Añadir leyenda
La verdad es que estoy asustada, porque nunca he trabajado y no sé cómo va esto. No sé a quien acudir, llamo al sindicato para contárselo. Al fin y al cabo, ellos me mandaron la oferta. Una delegada se ofrece a llamar en mi nombre al Jefe. Se lo agradezco. Al cabo de una hora me llama y me cuenta:

    .- Hola, he hablado con tu jefe. Le he dado un suave toque con educación para que no la tome contigo. Me ha dicho que enseguida te hacía llegar el contrato y que no habría problema con las horas de más que estás haciendo. Se ha quedado bastante sorprendido, si tienes cualquier duda o problema, no dudes en llamarnos.

.....Dos días después aún no sé nada... Me armo de valor y llamo otra vez al jefe.

      .- Perdona que te moleste. Es por lo de mi contrato...
     .- Mira niña, ya te dije que te lo daría! y que vas a cobrar jo...💀! No sé a qué tanta prisa me c....💀! Si de verdad estuvieras trabajando, no estarías tan pendiente del p...💀. contrato ni de llamar a ningún sindicato! Vaya decepción! J...💀con la cría esta! Y yo que creía que serías una buena profesional! No tienes ni p...💀 idea de lo que es trabajar. Menos intrigar y más concentrarte en lo que debes, que parece que solo os importa el p...💀 dinero! .... y así, a voces por teléfono, airado, cabreado y haciéndome sentir cada vez más y más pequeña....

   Colgué el teléfono en un estado de ansiedad terrible. Me sentía culpable y no sabía qué hacer. Decidí no hacer nada. Dos días más tarde me llamaron de una bolsa para trabajar en la administración. Tampoco pregunté los detalles de la oferta. Sólo quería salir de aquí. También me llamaron del sindicato y se lo conté. Les dije que renunciaba en la privada sin haber firmado el contrato. Me dijeron que lo hiciera por escrito y que probablemente no iba a cobrar los días de antelación que tenía que haber respetado. O sea que casi casi trabajé gratis. Les pedí que no hicieran nada porque yo solo quería olvidarlo. 



miércoles, 8 de junio de 2016

La enfermera también llora

commons.wikimedia.org
 El Hijo:     Hoy nos han dicho que mi padre tiene un tumor. Luego nos han contado algo más. La voz de la doctora era amable y sus ojos reflejaban compasión. El mundo se ha hecho denso, el aire irrespirable, un nudo enorme y seco atenaza mi garganta. Recuerdo que, después de esa frase, yo sólo pensaba....- No, no es cierto. Se han equivocado. No se trata de mi padre. No puede estar pasando. ¿se va a morir? Es cáncer.- No me he enterado de nada más y al salir, mi madre me pregunta como si yo lo supiera todo. Estoy angustiado. No quiero aparentarlo. No sé qué hacer.

La Esposa:      Hoy nos han dicho que mi marido tiene un tumor. He intentado prestar atención, pero no sé qué me ha pasado... era como si cayera por un precipicio. El suelo ha desaparecido. Todo lo que me sostenía ha empezado a tambalearse, una angustia negra y densa me impedía tomar aliento. La doctora era amable pero sus palabras... no sé, dejaron de tener sentido. Miré a mi hijo. Él parecía escuchar atento. Confié en que luego me aclarara las cosas. Miré a mi marido. Parecía estar normal, como si no le afectara, como si la doctora estuviera refiriéndose a otro paciente. Quizá todo era un error y yo no había oído bien. Sí, seguro que era eso. Hablaban de otra persona. No podía ser mi marido. No podía pasarme esto a mí, a nosotros. ¿Qué voy a hacer ahora?

El paciente:      Hoy me han dado la noticia. Es un tumor. No sé si lo esperaba, o lo temía, no sé qué he sentido cuando lo ha dicho. Sé que he dejado de respirar. El mundo se ha parado en seco. Aún así, seguía recibiendo información... A partir de ahora habrá que ver qué es, si bueno o malo, cómo evoluciona o si tiene tratamiento.... La doctora insiste en que mi actitud es importante. .- ¿mi actitud? ¿Qué es eso? ¿tengo que estar feliz y contento? A mí me importa mi familia. ¿Qué va a ser de ellos? No quiero ser una carga ¿voy a serlo? Si hay que luchar, yo lucho lo que haga falta pero ¿Cómo protegerles a ellos? ¿me voy a morir? ¿Cuánto tiempo me queda?

  La Enfermera      Acompaño al médico en consulta en muchas ocasiones. Trabajamos como un equipo. Cuando tiene que dar una mala noticia, solemos estar juntas. Ella lo hace con dulzura y consideración, con respeto, sencillez y transparencia. Yo estoy atenta para apoyar y complementar si fuera necesario. Sobre todo me encargo de vigilar por si alguien se derrumba. Permanezco alerta para comprobar que han recibido la información y la procesan. Cuando se va el médico, soy la persona a la que recurren para confirmar que han oído bien. Soy quien resuelve las dudas, escucha las protestas, inyecta esperanza... doy abrazos, infusiones, cedo mi hombro... a veces proyectan su ira hacia mí, pocas, pero algunas. En todas intento ser útil, ser un apoyo, un referente, un muro que no se derrumba. Siempre trato de que no se me note, pero a mí también me afecta. A mí también me duele, también me da pena... A veces, cuando se van, cuando me alejo, cuando estoy sola, yo también lloro.


Imprescindible, Emocionante La intérprete Documentos TV

Ponte en contacto conmigo aquí!

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Suscribirse ahora Feed Icon